Bioenergía y sistemas de gestión: una palanca para el crecimiento sostenible del agro en México

México avanza en la diversificación de su matriz energética, donde energías como biomasa, biogas y biocombustibles ganan espacio dentro del sistema energético nacional. Según el Balance Nacional de Energía de la Secretaría de Energía (SENER), estas fuentes forman parte del conjunto de energías renovables presentes en la matriz energética del país y abren nuevas oportunidades para sectores productivos vinculados a la bioenergía.

El punto central está en las empresas que producen bioenergía, como fábricas de azúcar, etanol (incluido etanol de maíz) y biomasa. Según estimaciones del  Foreign Agricultural Service (Departamento de Agricultura de Estados Unidos), la producción de azúcar de México se sitúa en torno a 5.4 millones de toneladas anuales, lo que sustenta una cadena productiva con potencial para ampliar la producción de bioenergía y biocombustibles.

En estas operaciones, el desempeño depende de una cadena integrada: arrendamientos y contratos, plantío, manejo por parcela, cosecha, logística, recepción de materia prima, calidad, proceso industrial, mantenimiento y costos. Por eso, el crecimiento del sector está cada vez más ligado a la gestión punta a punta. La bioenergía no se administra como un “insumo energético” de cualquier industria: se gestiona como producción agroindustrial, donde la rentabilidad se define por productividad agrícola, eficiencia logística y rendimiento industrial.

La digitalización acelera esta transformación. IRENA (International Renewable Energy Agency) destaca que tecnologías digitales y análisis avanzada permiten monitoreo en tiempo real, mantenimiento predictivo y optimización de operaciones energéticas y agroindustriales, lo que refuerza la necesidad de integrar datos del campo y de la fábrica en una misma lógica de gestión.

En este escenario, hoy ya están disponibles sistemas digitales avanzados, con inteligencia artificial, que permiten una nueva realidad en el segmento: gestión desde el plantío agrícola hasta la cosecha, la logística y el procesamiento industrial de azúcar y etanol, con control de calidad, costos e integración con ERPs especializados.

Al final, en bioenergía, la tecnología de gestión deja de ser solo una herramienta administrativa y pasa a formar parte del motor de crecimiento del sector.

Por: Ivaldo Pereira, Head de TOTVS México.

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