
Por: Harpreet Geekee, director senior de Administración para la Industria Vertical de Servicios Financieros Globales en Juniper Networks.
Actualmente las empresas enfrentan todo tipo de retos tales como, lanzar productos y servicios innovadores en tiempos cada vez menores o migrar su infraestructura de red hacia la siguiente generación tecnológica, por decir algo. Sin embargo, las firmas de servicios financieros enfrentan un panorama mucho más complejo, pues además de cerciorarse de que sus redes sean ágiles, escalables y seguras, deben de cumplir las más estrictas regulaciones internacionales. Es aquí donde un modelo de nube híbrida sustentado por la tecnología adecuada, puede dar el equilibrio deseado entre costo, riesgo y agilidad.
Los beneficios del cómputo en la nube en cuanto a costo y agilidad son tan convincentes como evidentes. El costo total de propiedad se reduce enormemente al migrar hacia un ambiente de nube; primero a través de los ahorros de capital, ya que se minimiza la necesidad de adquirir hardware; posteriormente en un recorte a los gastos de operación. Asimismo, la agilidad que se gana es significativa, al mismo tiempo que se logra que la empresa se desvincule de los sistemas heredados.
Las ventajas en costo y agilidad son indiscutibles, sin embargo, al tocar el tema del riesgo, los retos son muy importantes. Para las empresas de servicios financieros la nube pública a menudo se considera aceptable para ciertas necesidades internas, pero no para aplicaciones que den la cara al cliente. Por otro lado, la nube privada sólo atiende algunas de las preocupaciones que surgen del manejo de información, que es sumamente sensible. Es aquí donde crece el interés en la nube híbrida, ya que permite un ruteo inteligente a través de redes públicas o privadas para optimizar los beneficios de cada escenario.
La seguridad es vital
Cada jurisdicción –nacional o local- tiene sus propias exigencias para el manejo de la información, su integridad, resiliencia y encriptación, mismas que determinan cómo puede ser compartida más allá de los límites físicos. Esto implica serias dificultades para los bancos multi-nacionales y globales, o bien, para las empresas distribuidas que cuentan con oficinas dispersas geográficamente y que deben atender solicitudes de clientes, procesamiento de préstamos, etc.
Alcanzar un equilibrio entre la nube pública y la privada, es de vital importancia para las firmas de servicios financieros pues, de lograrlo, podrán disminuir sus costos y ser más ágiles en un panorama lleno de amenazas como el phishing o el ransomware, entre muchas otras. Es una tarea difícil, pero vale mucho la pena.
Regulaciones, un panorama complejo.
Por otro lado, las regulaciones que deben de cumplir las firmas de servicios financieros son extremadamente complicadas, pues éstas cambian de un país a otro. Por ejemplo, las regulaciones en Alemania pueden diferir de las del resto de la Unión Europea, lo cual da lugar a un sin número de cambios y ajustes necesarios para logar acuerdos internacionales. Incluso algunos bancos han enfrentado multas de miles de millones de dólares, por incumplir pequeños detalles en la normatividad. Sin embargo, en ocasiones el costo de cumplir con las regulaciones es mayor que la multa misma. En un entorno tan complejo la implementación de un ambiente en la nube, no debe, por ningún motivo, complicar más este panorama.
